< Volver

Registro Civil 001

Stringer

fotógrafo

Stringer

Redactor

Me dice mi suerte que es el momento, que tu corazón es el indicado, que tu alma es un pedacito de mi alma, que debemos estar juntos para siempre. Pero, primero hay que dibujar los sueños, pedirle a los dioses del Ande que este infinito amor se haga realidad, que me digas que sí y ahora que las Alasitas llegaron a la ciudad te pediré que me acompañes en esta linda locura que será el comienzo para construir nuestros anhelos y hacerlos realidad algún día. 


El sol le da de lleno en mi casa esta tarde y mientras la luz matutina me alumbra y me calienta, medito una vez mas nuestra locura y no cabe duda “deseo casarme contigo en las Alasitas, Mirta”.   


El Ekeko, dios de la abundancia y figura de la feria, es el que tiene la fama de fortalecer los amores y de repartir alegría. Entonces ¿qué mejor, que este gordito bonachón como testigo de nuestra alianza?. El corazón ya está emocionado, “vamos pues a casarnos a la feria”, me has dicho por el celular. Esto parece repentino, pero como suelen decir los amigos, “todo pasa por algo”, las cosas se han dado, así de repente, es el momento justo para los dos. 

Me ha dado tiempo para reflexionar y sonreírme de esta picardía frente al espejo, y a ti te ha dado tiempo de ponerle color a tus labios que no paran de resaltar tus bellos ojos. 


Ya estamos en la feria rumbo a la carpa de nuestros sueños, te veo risueña y bonita y yo con los nervios de punta. A nuestro paso encontramos de todo, y solo veo amor: ladrillitos para construir nuestra vivienda, terrenos en miniatura y hasta casitas de vidrio con jardines de ensueño.


Nuestros rostros se ilumina, los sueños están ahí para venderse y hacerse realidad con la fe; encontramos títulos profesionales, ropita y hasta bebes pequeñitos con ropita de lana por si algún día se nos ocurre tener familia. ¿Qué me pasa? por momentos me pregunto, debo estar nomás enamorado me respondo. 


Por fin luego de divertirnos un rato mirando tantas cosas bonitas, artesanías increíbles y que solo se encuentran en esta feria,  llegamos al Registro Civil de las Alasitas. Según me han contado que más de la mitad de las parejas que vienen a casarse aquí no llegan al altar a realizarse como pareja en el futuro. Yo no te contado para que no te desalientes, porque estoy seguro que ese flechazo en la fuente del Prado fue amor. 


El oficial inicia la ceremonia con la seriedad del caso, tal si fuera un Registro Civil de verdad, nos alcanza dos copas para que brindemos por nuestra unión y nos hace jurar amor eterno en las buenas y en las malas, luego firmamos un acta pequeñita de matrimonio donde nuestros nombres sobresalen como marido y mujer de Alasitas. Al ver el documento soñamos que dentro de poco, en un año par que es de buena suerte, podamos hacer realidad el deseo de casarnos en una fiesta grande junto a nuestras familias y padrinos. 


Ya está lo hicimos, sé que sientes la misma alegría que yo. Y mientras bailo contigo esta pieza musical para embellecer esta unión, recuerdo las palabras de aquel Yatiri que al leerme la suerte en estaño me dijo: “Les va ir bien, cásate waway, disfrútalo”. Y de verdad que ando disfrutando ese flechazo hasta el hueso, y pase lo que pase te amaré aunque haya sido de mentirita.

Texto: Monike - 

Fotos: PRISMO/ Carlos Sánchez + Mateo Romay