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Rutucha, caen los cabellos y empieza una nueva vida

Claudia Pamela Morales Laruta

fotógrafo

Stringer

Redactor

El sonido de las tijeras cortando el cabello asoma a los oídos de los niños. Los mechones de tamaño mediano caen de a poco. Algunas hebras llegan hasta el piso, las más son contenidas para luego guardarlas, es parte del ritual. La rutucha se celebra en algunos pueblos de la parte occidental de Bolivia. También se lleva a cabo en Perú.

“Tiene origen andino y se la realiza a los niños entre los 4 a 5 años, el rapado del cabello simboliza el comienzo de una nueva vida a la vez que desde ahí se define el trayecto que recorrerá”, dice una publicación de la alcaldía de La Paz sobre esta práctica. 

Para que el ritual sea completo es necesario que varios elementos converjan. Como en la mayoría de los acontecimientos, y diario vivir, de las culturas aymara y quechua, la hoja de coca está presente en la rutucha. Las tijeras, dinero, un niño o niña en edad preescolar y los padrinos, son parte esencial al momento de hacerlo.

“Los padrinos (quienes deben ser casados) son los primeros en realizar el corte y luego los invitados y el cabello recortado se lo guarda en un t’ari para luego ser ocultado en un lugar de la casa”, continúa la publicación edil.

Este tipo de ceremonia tiene varias acepciones que se rigen por un común denominador: destacar la inclusión del niño, de la niña, en la comunidad, pese a tener una edad muy corta. Generalmente, los padrinos realizan los primeros cortes y luego ceden las tijeras a otros invitados, que son miembros de la población.

Según el poder adquisitivo de las familias de los menores “rutuchados” y de las y los padrinos, las recepciones sociales que se arman alrededor de este acontecimiento son variables. En algunos casos se organizan fiestas portentosas que incluso implican el alquiler de locales y en otros casos las reuniones son más pequeñas y los padres organizan una comida sencilla en sus hogares.

“Una vez que se termina de cortar todas las ‘qultis’ de la cabecita del niño se cuenta  el dinero regalado para luego ser guardado por los padrinos de rutucha, en un tejido que se dobla con mucho cuidado porque se está atesorando las posibilidades de inicio que tiene el futuro del niño. Mientras que el cabello es envuelto en una inkuña este será guardado en las vigas del techo de la casa”, consigna el sitio web “MuTab, un mito, una historia, un tejido”.