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Tattoos pro Senda Verde

Claudia Pamela Morales Laruta

fotógrafo

Stringer

Redactor

Desde el año pasado Raquel Canales (32) lleva en el estómago un tatuaje de Ajayu, un oso

jucumari que fue rescatado y llevado al albergue Senda Verde en los Yungas de La Paz. Ella

y su esposo Rodrigo Jiménez son veganos y apasionados de los animales. Este domingo 13

de enero, por segundo año consecutivo, donaron un día de trabajo para ayudar a esta

organización.

Eternal Tattoo, gerentado por Raquel, es un estudio profesional de tatuajes en el que se

organizó la cuarta versión del evento “Garras, patas y tinta”. Este es el segundo año que

ayudan a Senda Verde; las dos primeras versiones fueron en beneficio de dos

organizaciones pro animales de la ciudad de La Paz. La actividad consistió en tatuajes a

mitad de precio, comida vegana del restaurant Lupito y Suri Kata, cócteles especiales

preparados por la bartender Wei Chau y música a cargo de Paul Jové (Dj Pituko). Todo lo

recaudado es para el refugio yungueño.

“Son tatuajes de 10 centímetros a 500 bolivianos que por lo general el precio es de 1.000 a

1.200”, explica Jiménez. “Este año decidimos ayudar otra vez a Senda Verde porque

rescataron a una jaguar bebé y necesitan construir su casa. Necesitan dinero para eso”,

añade mientras Fortunato, uno de los tres perros rescatados y de raza pequeña que viven

con ellos, pasea por el patio de su casa que también sirve de estudio.

Según Sergio Lima Quisbert, voluntario y encargado de Comunicación y Educación

Ambiental de Senda Verde, esa organización nació el 2003 como un destino ecoturístico.

“Es una reserva privada prácticamente. Se dieron cuenta de que el espacio que ellos

tenían no sólo podía ser para un negocio ecológico, sino que ayudar a los animales fue una

misión de vida”, comenta en el evento de Eternal Tatto.

En la actualidad, Senda Verde alberga a alrededor de 800 animales silvestres rescatados

de tráfico ilegal de especies. El primero en llegar fue Ciruelo, un mono capuchino, que en

2004 fue salvado de una vida de cautiverio forzoso. Hoy en día ese primate es el “macho

alfa” de los más de 90 monos capuchinos que hay en Senda Verde. Además, en ese lugar

ubicado entre Yolosa y Yolosita existen primates, aves, reptiles, osos jucumaris, pumas y

desde hace dos semanas la jaguar rescatada que fue uno de los motivos para reactivar el

“Garras, patas y tinta” de este año.

Datos de la Dirección General de Biodiversidad y Áreas Protegidas (DGBAP), del ministerio

de Medio Ambiente reflejan que en Bolivia al menos 120 especies de animales son

vulnerables al tráfico ilegal. Pese a que esa oficina coordina con Senda Verde y la reconoce

como un centro de custodia de fauna silvestre, según Lima aún no se cuenta con un

respaldo económico por parte de las autoridades nacionales para gestionar los gastos.


“Nosotros recibimos a los animales que el Gobierno nos entrega. Hay que decir que sólo

nos entregan a los animales pero ningún tipo de ayuda. Y con eventos como este y otros

es que podemos continuar con proyectos de Senda Verde”, afirma Lima.

En el “Garras, patas y tinta” de este año, Eternal Tattoo recaudó y entregó a Senda Verde

9.620 bolivianos, según Lima.